sábado, 28 de noviembre de 2009

Sur de Veracruz, o el fandango jarocho

Decir sur de Veracruz es penetrar una tierra brava y tenaz, de gente decidida y clara, con metas muy precisas como jamas las había vislumbrado y entonces miro lo logrado. Más de 30 años de un movimiento que en contra de las corrientes institucionales, comerciales, de abandono, sin recursos, sin apoyo externo, sin que nadie mire, adentro de sus pobladores se gesta una gran valoración de su cultura y tradición. El llamado movimeinto jaranero (titulo rehazado por algunos) o lo que es lo mismo: la vanguardia de la conservación de una tradición, se hace presente en este siglo trayendo consigo un par de siglos (por lo menos) en su haber. Esto tan solo es una probada, y al contrario de otras veces quiero comenzar con un video.
Hace más de 20 años fui invitado a grabar a Boca san Miguel, este es uno de mis enormes encuentos conmigo mismo, aqui una probadita.
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Este video es una muestra de que es posible entender a través de los ojos y pensamiento de los hombres milenarios que habitan este espacio. Don Mario Vega narra en pocas palabras la vocación a que se asume: músico de corazón. Don Mario no se da cuenta a cuantas generaciones suyas ya ha transmitido su gusto e inspiración. Yo conte 4 hace 20 años, creo que ya pueden ir mas si contamos hacia arriba y hacia abajo.

Andrés Vega es hoy día uno de los viejos patriarcas de la tradición musical jarocha. Como lo fue su padre (don Mario Vega) o como lo fue el mismo Arcadio Hidalgo pocos años antes.
Boca San Miguel es la cuna de esta rama de tradición y como su escencia, nos posibilita a actuar como verdaderos inconformes con los tiempos modernos: tenemos raíz, somos escencia, podemos reconstruir la vida a partir de lo que creemos, somos entonces creadores de nuestro propio universo.

En la foto las 3 mujeres son personajes del son jarocho. La una nieta de don Mario (Martha Vega), de las otras dos mi cariño por llegar a ser verdaderas protectoras del son y el fandango.


Si miraron el video, Fredy es el adolescente que años depués aquí nos recibe en su casa y de Martha Vega.


La niña de Boca San Miguel es una especie de aparición que concurre al lente de mi cámara de forma sistemática. La gracia es un don, ella bailó toda la noche y seguía participando de todos los quehaceres hasta el otro día.


Una imagén de ese fandango tan sonado... Son las 4 am, y el fandango no tiene tiempo.

De nuevo, la niña de Boca aparece junto al río después de bailar como si nada por la mañana.

martes, 17 de noviembre de 2009

Huasteca, huasteca...

El viento frío de invierno hace que las garzas se arropen bajo el ramaje de los árboles. Desde hace tiempo he pensado y he tenido la sensación de que estos primeros aires gélidos de noviembre son los espíritus de los muertos que retornan en Xantolo. En una tradición antigua, los espíritus de nuestros muertos no solo llegan a alimentarse y recibir afectos humanos, sino que traen a la tierra la sustancia que hace germinar a las semillas y proveerá de alimentos a los vivos.

Una danza muy difundida en la Huasteca es "Los Negritos". Hoy en día los jóvenes que no han emigrado a las ciudades se encargan de continuarla en estos días de Xantolo. Pero no siempre encuentran quién les apoye a recrearla. Sin embargo, admiro esa tenacidad que surge de la identidad y respeto al entorno, a la vida, a la muerte, a la continuidad de un tiempo que no se acaba de ir y que amenaza con perpetuarse, de estos jovenes modernos,


No se porque la mujer de la danza Negros la llaman Malinche, pero asi le llaman y además no es mujer, sino hombre disfrazado, así lo exige la tradición. Lo lamentable del asunto es que casi nadie quiere hacer el papel. Sin embargo, hay antiguos bailadores que han reinventado el papel, como al que aqui aparece.








Don Tino, es un maestro violinista que toca en los funerales, bautizos, bodas. Los músicos son considerados en muchos pueblos como enlaces entre el cielo y la tierra, por eso en Xantolo tienen mucho trabajo. Por eso son tratados con cariño, cuidados y respetados. Los músicos tocan los sentimientos más profundos con sus notas, igual rememoran cualquier época, cualquier motivo existencial, cualquier reflexión. Don Tino es un músico que le toca a las semillas para que germinen, a los muertos que nos visitan, a los angelitos que se han marchado temprano.

Las lluvias, hacen por su parte lo suyo...

Otros músicos contemplan con rasgueos la tarde, como si no tuvieran con los sentimientos que me desbordan al amanecer.

Un niño pinta copales de barro.

Y el altar comienza a emerger de una noche sin electricidad...

y sin motores...

La mañana de invierno siempre es melancolica y reflexiva.

Unos días antes de Xantolo regresé a Citlaltépetl. Mis anfitriónes y amigos, Arturo Castillo Tristan y su esposa Blanca, me trasladarón a diversos lugares. La misión era tomar fotografías y entregar algunos ejemplares del video a quienes participaron en él: Fiesta y Música en Otontepec. Estas fotos son algunas de las resultantes.

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