sábado, 25 de mayo de 2013

Xoxocapa, la huasteca perpetua... Don Fidencio Ramírez, músico tradicional de Xoxocapa, del municipio de Ilamatlán en el norte de Veracruz.

video
El carnaval de Xoxocapa fue el marco de nuestra visita en febrero de 2009, ahí mismo iniciamos la grabación de video y audio para un documental y un disco. Don Fidencio Ramírez es el intérprete y heredero de la tradición musical de esta región. 

 En esta fotografía, además de Don Fidencio Ramírez está Osiris Ramsés y Román Güemes, quienes acompañaron en algunas melodías en la grabación.
 Don Fidencio es un hombre de campo, es hablante de nahuatl y castellano y el mismo nos comentó que rara vez sale de su comunidad. Él es quién acompaña a los danzantes y disfrazados en el carnaval, también participa en las diversas ceremonias de su pueblo como son los velorios de difuntos y otros rituales. Su labor es totalmente comunitaria, porque él mismo es una persona que vela por las tradiciones y tiene una identidad comprometida con su gente.
 Antonio Catro García durante la grabación.


 También nos acompaña, apoya y patrocina Arturo Castillo, don Victor Ramírez que también es nativo de Xoxocapa pero avecindado desde hace años en Xalapa, y Mario Hernández, estos dos últimos del trío Xoxocapa y muy recomendable. Hay más gente que participó en la realización de este disco, una de ellas es Ana Zarina Palafox, guerrera incanzable de la décima y la música tradicional.

domingo, 5 de agosto de 2012

Lluvia, lluvia y lluvia en la ciudad...

Siempre la lluvia será una esperanza de vida. Las gotas de agua son la pureza más real que significa entre otras cosas, los nutrientes de plantas, el agua que los humanos bebemos, el manantial que se fortalece en las montañas, la transparencia de los actos, la claridad de nuestras ideas, la fortaleza de un río que se crece y se arraiga en su devenir, cómo raíz de grandeza que dota de vida a sus hijos... eso y más es la lluvia. 

Quince años y lluvia puede ser signo de abundancias si hacemos una lectura cabalística, pues crecer en lluvia, en la fertilidad misma, puede traducirse a dicha, alegría, felicidad...

Y la alegría puede brillar desde ahora y para siempre...

 Aun y que algunas se lo tomen a mal, pero en sí unresfriado puede no ser tan grave y una tormenta no debería ser tampoco una tragedia, aunque a veces puede serlo.

 Otros, lo pueden tomar para pretextar su amor y reconocer esa protección posible que es el resguardar a la pareja e hijo en un pequeño risquisio, que aunque se mojen, mostrarán que la protección existe...

 Corre, corre, corre... corre por una causa, por algún buen motivo, por una esperanza. Pero no corras por nada, no corras porq ue el agua está helada, o porque estando ya mojado quieras escaparte de tu vida ausente, vacía, aislada...



 Algunos empleos tienen consecuencias desfortunadas con la lluvia, pero nada que no quite un buen paraguas y un eficaz impermeable.


Y la lluvia recorre las calles como los transeuntes, como la magia de un atardecer veraniego, como la vida misma cuando se fecunda, como una idea que tras un millon de sinapsis nace para construir una obra, cómo la palabra más bella escuchada, como la fuerza de una verdad ante miles de mentiras, como mi amor que recorre las calles y avenidas para encontrar el rostro y los besos de mi amada.
 
El rostro, los besos y los brazos enbolventes de mi bien amada...


domingo, 13 de noviembre de 2011

la vida en el totonacapan

 Las cuatro generaciones. Poza Verde en el corazón del totonacapán a través de cuatro rostros con los cuales fue un verdadero placer convivir.

 Una gallina atraviesa el portico donde se desgrana el maíz recién cosechado. La cosecha aparece, como en los tiempos míticos, en los tiempos de agradecer cómo los de principios de noviembre.
 Los campos cultivados aparecen a los costados de los caminos de la sierra. La tierra siempre proveerá dicen los mayores, pero los muertos siempre vendrán a mirar sus antiguos territorios, me dice un viejo totonaco.

 Los costale para la cosecha aparecen cargados para la pisca anual...

La mano que se posa en el maíz recien desgranado... la identidad y el reconocimiento de una presencia ancesta que cobra forma de cualquier tiempo, y me traslada a los tiempos infantiles de la mano delicada que acaricia esta cosecha transformada en granos... como esta mano que ayudó a desgranar también y que se convitió en un querido símbolo.

viernes, 24 de junio de 2011

Rito Antiguo en Arcelia





Estas imágenes pretendían tener un orden pero al subirlas entraron en el caos más perfecto. Solo trataré de describir las referencias que hace un par de horas tenía en cuanto a un relato que conformé hacia una posible secuencia. Inicio con esta bella imágen de lo que los jóvenes, niños, niñas hacen en una tierra que se dice es caótica e incierla, mi amigo y hermano Josafath dice que quién tiene en sus manos un violín o una guitarra o una tamborita, no tiene manos para otra cosa que no sea la música y la patria resurgida...


Estos otros guaches llegaron de Zirándaro, del centro las Zirandas, son también alumnos del Tecolote y ellos portan el estandarte que les da la libertad y la entrega a un mundo posible y hoy negado. Estos guaches tienen el valor de ser sencibles e imaginativos, recordar ancestros y regresar a la tierra a los antepasados: comienza asi el ritual.

Un hoyo para la tarima es parte de este ritual. Los músicos tocan esos sones que ya de por si son remembranza de personajes idos y luego la memoria nos juega jugarretas con eso de lso entierros... pero se trata de una tarima, el mejor acompañamiento en el fandango de los otros instrumentos: jarana, arpa, vihuela, tamborita...


Mientras, otros guaches se divierten quitandose el calor en el charco de los idems (sapos). El entorno ya es mágico, entonces se acerca la parte climatica.

Va al turno Elizabeth a tamborear el arpa. El tamboreo es por ahora una parte de la percusión, la otra vendrá cuando la tarima esté lista y entonces escucharemos a los vailadores desde un par de kilómetros...

Saludos de viejos amigos.


El fandango ya había arrancado en otro lugar: Martín ey Elizabeth (la Saya), entonando un viejo son.


Y ablando de viejos compadres, los brujos de Huejutla al escenario...


Ya había dicho que amo a las niñas persiguiendo pollos, pero amo más a las que tocan tamborita. Si las que persiguen pollos son seres mitológicos,la que toca la tamborita ha recreado toda una imagenería en torno a las deidades de la música y su nacimiento, su transición hacia el dominio del cosmos y la arboleda que traza los caminos de imaginación y la alegría a través de ritmos que parten desde los latidos del corazón. Mi tamborita que cargo late así...

Sigue el fandango...

Martín en su más pura escencia, sentimiento y voz, violín y más entimiento...

El rito ya había iniciado, dejenme contar con qué.


La tarima ha sido colocada, tal como los dioses de la música lo mandan. Un par de bailadores acompañan los acordes que complementan los sonidos de ese son que me hace sentir a dos corazones en mi pecho.


Los llantos del violín de Laura se hacen presentes en este rito.
Estas mujeres-sirenas-brujas llegan a emitir acordes y cantos que los marinos de varios universos han naufragado por tratar de alcanzarlas... ellas cuidan la palabra, la música y las tradiciones y hay de aquel que se acerque con malas intenciones!!!



Laura, Jorge Amos y Martín en un son...


Y el fandango a todo lo que da...

Dije que Bella no es solo un nombre?



Una foto de Castulo con sus hijas... pero hay más.


Amparo también le hecho su bendición al ritual....

Quién dijo que no había ritual....!!!!!! ESta bien denso, hasta chivo matamos.


La ternura de un niño que aprende dentro de la música a la vida, se trasmite como una ventisca fresca en medio de un calor de 50 grados centigrados.


Y aquí el niño del tambor, seseando crecer para seguir tocando su tambor...


Castulo con sus querencias... el rito se ha cerrado.