martes, 14 de septiembre de 2010

Los Mecos

La ceniza que cubre la piel. Partimos de que la vida es un todo, tierra, agua, aire, fuego... la piel se cubre así de lodo y ceniza para entrar en contacto de los elementos que permean al universo.
Otros de los participantes se pintan la piel con barro y pequeños circulos negros , mientras el más anciano del grupo nos saluda y nos regala un puñado de buenos deseos, le contestamos del mismo modo. Los sonidos rituales son un llamado desde las ondas cavernas del tiempo infinito y que son detonados por hombres que las recorren a diario. Sucede que en ciertos días ven pertinente hacer que otros las recorran para entender el presente, entonces llaman a festejar un ritual de fertilidad a Los Mecos.

Una danza, acompañada de tambor y violín que interpreta un xochipitzahua o un canario inicia el movimiento. Recordandonos a ese movimiento del universo a que nos queremos atar. Danza primigenia del niño que se inicia en la vida, del hombre adulto que cambia de edad, del anciano que saluda a corta distancia a la muerte...

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Un par de niños reciben una limpia para alejar de llos la tristeza y las enfermedades. Mientras, el cosmos continúa su marcha girando... 
Despues de la danza en casa del mayordomo, el grupo se dirige hacia el árbol sagrado, sitio entrañable de abundancia benefactora. El árbol es saumado, se han colocado ahí los bastones de anteriores rituales. Ahora se ofrendará un poco de aguardiente, tamales y música. La danza de nuevo será necesaria para reordenar el caos que atravieza en mundo...

La plegaria. Este joven se ha salido de la escuela en cuanto supo que habría ritual. Es sin duda el furturo chaman, es por ello un aprendiz que vigila cada detalle y movimiento, aprende los rezos, las suplicas las palabras y los sones de los múiscos. Ya mira desde otras perspectivas y lo refleja en la profundidad de su actitud.
Pregunte que significaba Meco. Me dijeron que era semilla.

Ritual de fertilidad y de agradecimiento a la tierra por sus abundantes frutos.
En la Comunidad de San Francisco hay aún una mitología muy antigua que sobrevive a las épocas y que encarna la fragilidad de los conceptos tiempo-modernidad, se adueña de los mitos de la creación mas antiguos desde una cosmogonía propia y defiende una identidad que junto una lengua, una forma de vida.

La serie de fotos completa la pueden ver en:
http://www.zonezero.com/usuarios/pg/photos/owned/acastrog

martes, 7 de septiembre de 2010

La Banda de los Originales

Si ser pretencioso es sorprenderse de los disvaríos de la cotidianidad, viajar hasta lugares recónditos con mis nulos recursos para dialogar con hombres simples y honestos, retratar la nostalgia que ellos y yo padecemos, enbelesarse con los sonidos de los metales, las percusiones, el arroyo y el viento...
si aún peor: compartirlo, entonces soy muy pretencioso.

Mis amigos de la banda Los Originales en un pequeño poblado de la sierra de Otontepec, husteca veracruzana...

Jóvenes que portan armas musicales y una sonriza que te desarma. Banda de viento, banda de añoranza y nostalgia, banda de esperanza...

¡Son de verdad portadores de una identidad maravillosa!


La milpa es un espejo de las épocas arcaicas, la tuba es un espejo del cielo y sus sonidos son el espejo de un momento en el que mi corazón dejo de latir para convertirse en instrumento.
Sonoridad de rayos, de derrumbes catastróficos, de olas tormentosas, de rescabrajamiento de la montaña, de percusión interna..


A un lado de nosotros, dos niños jugaban en el agua y como los sonidos de los acordes musicales de la banda, trastocaban los límites del universo perceptible de quienes conviviamos en este lugar mítico: San Juan Otontepec, Chontla.










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